El nervio vestibular conduce información propioceptiva desde el utrículo y sáculo, relacionada con la posición de la
cabeza (equilibrio estático). También, conduce información desde los canales semicirculares relacionada con los
movimientos de la cabeza (equilibrio dinámico).
Está compuesto por los axones de neuronas bipolares, cuyos somas se encuentran en el ganglio vestibular del oído
interno. Estos axones penetran al tronco , tras cruzar el meato acústico interno, en el ángulo cerebelopontino,
lateralmente al nervio facial y, una vez en el complejo nuclear vestibular, se dividen en cortas fibras ascendentes,
largas fibras descendentes, y un pequeño número de fibras que penetran directamente al cerebelo por el pedúnculo
cerebelar inferior, sin sinaptar en los núcleos vestibulares.
El complejo nuclear vestibular, se sitúa bajo el piso del cuarto ventrículo y está compuesto de cuatro grupos
nucleares. Los núcleos vestibulares reciben aferencias del útriculo, sáculo y canales semicirculares, a través del
nervio vestibular.
Los núcleos vestibulares además reciben aferencias del flóculo y núcleos fastigios del cerebelo, a través del
pedúnculo cerebelar inferior.
Las eferencias de los núcleos vestibulares se proyectan:
Al flóculo del cerebelo ipsilateral, a través del pedúnculo cerebelar inferior.
A la médula espinal, por los Tractos Vestibuloespinal Lateral y Medial (dentro del FLM). Las fibras terminan
sinaptando en el cuerno anterior con interneuronas y selectivamente con motoneuronas de los músculos
extensores. A través de este tracto, el oído interno y el cerebelo se encargan de facilitar la actividad de los
músculos extensores e inhibir a los flexores, relacionándose así con la mantención del tono muscular y las posturas
antigravitatorias (por ejemplo, la posición erecta).
A los núcleos del III, IV , VI y accesorio del espinal, a través del FLM. Estas conexiones permiten coordinar los
movimientos de la cabeza y de los ojos para mantener la fijación visual de un objeto.
A la corteza cerebral del giro postcentral (entre las áreas 2 y 5), mediante un relevo en el núcleo ventral
posterolateral del tálamo. Es posible que de esta manera la corteza cerebral regule concientemente la orientación
del individuo en el espacio.